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Las autoridades federales detuvieron a 10 sospechosos acusados de operar una red de fraude matrimonial que duró una década y que resultó en aproximadamente 1000 bodas falsas entre ciudadanos chinos y estadounidenses con el fin de que los ciudadanos asiáticos obtuvieran la residencia permanente (tarjeta verde). Cada uno de los acusados enfrenta cargos de conspiración para cometer fraude matrimonial y fraude de documentos de inmigración, así como conspiración para fomentar la residencia ilegal de extranjeros en Estados Unidos